jueves, 20 de febrero de 2014

Historia del cómic español

Durante la Guerra Civil la producción de cómics se vio reducida a cero. Fue, durante la posguerra cuando la historieta alcanza su auge y se convierte en el medio más popular del país, hasta el punto en el que Luis Gasca afirma que "el tebeo en España alcanza sus años dorados, del 40 al 50, que ya nunca volverá a conocer." Por aquella época, donde la pobreza acechaba a la mayoría de la población era una lectura barata, que todos se podían permitir.


Sin embargo, la historieta tuvo que sortear una serie de dificultades:
Dadas las carencias económicas de la población española, durante aquel período de pobreza, solo algunas editoriales autorizadas por la Vicesecretaria de Educación Popular de FET y de las JONS, podían acceder a pagar las cuotas de papel necesarias.
En 1951, cuando el cómic ya era un medio de difusión de masas, el Gobierno reguló los permisos para las publicaciones periódicas, intentando así, que las historietas actuarán como difusoras de su ideología.
El 24 de junio de 1955 el Gobierno aprobó un Decreto sobre la ordenación de la prensa infantil y juvenil, la cual limitó en un 25% la presencia de los tebeos extranjeros. Asimismo empezó a aumentar la censura, la cual afectó a las series cómicas que hacían mofa de la institución familiar.
La Comisión de Información y Publicaciones Infantiles y Juveniles, que era gobernada por el Padre Jesús María Vázquez y la cual fue creada en 1962, prohibió las series de acción, contribuyendo así a la desaparición de los cuadernos de aventuras y prohibiendo en 1964 las series de super-héroes.
Por otra parte, se encontraban las editoriales, las cuales sometían a los autores a jornadas larguísimas, y a los que se le negaba la propiedad de sus personajes.

Hay tres tipos de cómics durante la posguerra:
Tebeo de aventuras: Sus referentes son los norteamericanos. La Editorial Valenciana es de las primeras en introducir este tipo de cómic en 1940. Como su propio nombre indica, el tema de estos tebeos son las aventuras. Ya en los 60, se pueden citar algunos cómics como Olimán, pero ya hacía 1966 se derrumba este género debido al aumento de la censura y la invención de la televisión.
Tebeo humorístico: Sus tema es la mofa de algún elemento. Sus autores van desde Ibáñez ( Creador de Mortadelo y Filemón) hasta Miguel Bernet, Jorge ( Creador de Leovigildo Viruta).
Tebeo para niñas: a finales de los 50 hubo un boom del tebeo femenino, cuando nuevas revistas comenzaron a presentar revistas sentimentales más contemporáneas. su decadencia empieza en 1964 porque es incapaz de adaptarse a los nuevos cambios socio-económicos y competir con la fotonovela, la televisión y la prensa del corazón.


Entre las editoriales más importantes se encuentran; Bruguera, la Editorial Valenciana, Editorial Buigas, Estivill y Viña, Editorial Marco, Editorial Ibero Mundial, etc.

Los autores principales son; -Francisco Ibáñez, Josep Escobar, José Peñarroya, Nené Estivill, etc.

Los títulos principales son; Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Jaimito, Puldoña Urraca, el inspector Dan, Las hermanas Gilda, Don Pío, el repórter tribulete, Carioco, etc.

La editorial Bruguera, fue fundada por Juan Bruguera entre 1910 y 1912 como El Gato Negro. A la muerte de Juan Bruguera en 1933, sus hijos, Pantaleón y Francisco Bruguera, la refundan como Editorial Bruguera en 1940. se convirtió en una de las principales empresas de la cultura popular española en formato de papel. Publicó álbumes de cromos, rebeos, recortables, cuentos, ensayos, poesía y novelas. Al mismo tiempo popularizó el uso de "bolsilibro" ( novelas de pequeño formato que se decía que podían caber en un bolsillo). Asimismo, publicó colecciones como Pulgarcito, Mortadelo y Filemón, Colección historia, Joyas Literarias Juveniles o Bruguera Libro Amigo. La empresa quiebra en 1986, y aun que después en el 2006 se intenta otra vez poner el proyecto en marcha, no se consigue y se abandona en 2010. 

En cuanto a Tío Vivo, es una revista de historietas editada en 1957 por DER (Dibujantes y Editores Reunidos), y la cual era dirigida por los cinco autores más destacados en el mundo del cómic en ese momento,  que anteriormente se habían ido de Bruguera; Guillermo Cifré, Carlos Conti, Josep Escobar, Eugenio Giner y José Peñarroya. Con la experiencia de los autores la convirtieron en una de las revistas más vendidas debido a la excelente calidad formal y de los contenidos.  Fue en 1958, cuando la revista Tío Vivo se vio avocada a la quiebra debido a las presiones de Bruguera para que estos autores volvieran a esta editorial. La cabecera siguió publicándose, pero en 1960 Bruguera la adquirió, y volvió a editarla con una nueva numeración de 1961. 


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